ESTALLÓ TORONTO

Los Juegos Panamericanos de Toronto fueron oficialmente inaugurados con una magnífica ceremonia cuya organización estuvo a cargo del Cirque du Soleil. Argentina abrió el desfile de naciones y presentó a la mayoría de sus 467 deportistas encabezados por Walter Pérez.

Argentina abrió el desfile por haber organizado los primeros JJ.PP.

Argentina abrió el desfile por haber organizado los primeros JJ.PP.

El fuego panalmericano que se encendió el 25 de mayo en las ruinas de Teotihuacán, en las afueras de la capital mexicana, ya está encendido en Toronto. La tea que ingresó Donovan Bailey y compartió con sus compañeros de la posta 4×100 que logró el oro olímpico en Atlanta 1996 terminó en manos de la clavadista adolescente Faith Zacharias como mensaje de continuidad. Así se concretó oficialmente la inauguración oficial de la 17ª edición de los Juegos Panamericanos desde Buenos Aires 1951 con una brillante ceremonia celebrada en el moderno Rogers Centre.

Unas 40 mil personas asistieron al espectáculo en el estadio cubierto que es la casa de los Toronto Blue Jays del béisbol canadiense, luego de haber agotado hace tres meses los tickets que cotizaban entre u$s 85 y 300. La audiencia televisiva global de esta fiesta alcanzó los 380 millones de telespectadores.

En el certamen tomarán parte 6.135 deportistas provenientes de 41 naciones. Argentina tendrá una de las delegaciones más numerosas, con 467 competidores y 238 oficiales. La mayoría de ellos tomaron parte del desfile de delegaciones encabezados por el ciclista Walter Pérez, campeón olímpico en Pekín 2008, quien repitió el honor de llevar la celeste y blanca tras hacerlo por primera vez en Guadalajara 2011.

Tras la entrada de los deportistas y los discursos protocolares, el Cirque de Soleil fue fiel a las expectativas y presentó un espectáculo a su estilo, aunando la vieja tradición circense con una moderna coreografía. Tomaron parte 425 artistas además de 115 niños y 50 bailarines de hip hop. Finalmente, la llama hizo una nueva recorrida por todo el estadio hasta que Steve Nash, el último relevo, la llevó hasta el pebetero ubicado en la plazoleta en las afueras del Rogers Centre para que fuera encendido gracias a una sucesión de bengalas.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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