QUE LOS OROS NO ENCANDILEN

Cerró la actuación argentina en los JJ.OO. de Río de Janeiro y, más allá del notable mérito de las tres medallas doradas, una mirada global a la delegación marca un estancamiento con respecto a Londres 2012 pese a la notable inversión de u$s 240 millones que tuvo el deporte de nuestro país a través del Enard y la Secretaría de Deporte. Se hace necesario evaluar si el plan de acción hasta aquí fue el correcto o si se requiere un cambio de paradigma.

001

Paula Pareto en la clausura; La Peque aportó uno de los tres oros en Río (foto Maxi Failla).

Aclaración válida para poder seguir adelante en este reporte: que no se confunda nadie. Para mi corazón olímpico la delegación argentina no logró tres medallas doradas sino 216. Erizó la piel y emocionó la entrega de cada uno de los que salieron a defender al deporte nacional en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro cualquiera fuera la posición final. Pero un balance general de lo realizado requiere que el corazón se atenga a las razones que la razón sí entiende en un contexto previo en el que la delegación argentina contó con un apoyo económico inédito para la historia de nuestro país: los deportistas dispusieron para su preparación de u$s 225 millones en los últimos cuatro años gracias al aporte combinado del erario público que administra la secretaría de Deporte de la Nación y los fondos que administra el Enard (creado por ley en 2009 y puesto en funciones en 2010), un 40% más de lo que se dispensó para Londres 2012. Tamaña preparación (el primer ciclo que se completó bajo el administración del Enard) hizo que Gerardo Werthein (presidente del Comité Olímpico Argentino) pronosticara una actuación con un mínimo de seis podios en Río.

Una mirada a los resultados obtenidos por la delegación argentina en Río 2016 permite establecer lo siguiente:

* Argentina cosechó en Río tres medallas doradas (Paula Pareto en 48 kg del judo, Cecilia Carranza Saroli y Santiago Lange en clase Nacra 17 del yachting y el equipo masculino de hockey). Hay que retrotraerse 68 años para encontrar tal recolección de oros: los de Londres 1948 gracias al maratonista Delfo Cabrera y los boxeadores Pascual Pérez (mosca) y Rafael Iglesias (pesado). Si se amplía la mirada podrá verse que aquel rendimiento fue superior a éste. Los tres oros de los primeros juegos de postguerra fueron acompañados por tres plateadas y un bronce en lugar de la solitaria plata lograda ahora por el tenista Juan Martín del Potro. Y el espinel de pruebas era exactamente la mitad (153 contra 306) lo que magnifica ese logro.

* El trío de oros de Argentina en Río 2016 le permitió terminar en el 27º en la tabla extraoficial que se establece a partir de la obtención de medallas doradas, una notable evolución si se considera que –bajo los mismos parámetros- se concluyó en la 43ª posición en Londres 2012. Si se amplía la mirada al total de medallas (cuatro por JJ.OO.) los números cambian y marcan una leve pérdida con respecto a lo sucedido cuatro años atrás ya que se bajó un lugar en el escalafón (del 44º escalón a 45º). Esto sin tener en cuenta que el plantel que se dispuso para Río fue del 57,7% superior en número que el de Londres y se participó en un 36,8% más de pruebas que una olimpíada atrás.

* Los cuatro deportes que subir a los podios ya tenían experiencia previa, lo que señala una continuidad de trabajo ya sea por estructura federativa o el talento personal. El yachting es el deporte que más medallas aportó en los últimos 20 años (ocho) y lleva seis JJ.OO. al hilo aportando alguna presea. Lo del hockey es similar ya que la de Los Leones es la quinta medalla en Juegos consecutivos, aunque en los cuatro primeros fue gracias a las mujeres. Y tanto Paula Pareto (bronce en Pekín 2008) y Juan Martín del Potro (bronce en Londres 2012) conocían el peso de una en el cuello.

* Ampliando la mirada más allá de los podios, hubo una leve alza en la cantidad de diplomas (premios a los que culminan entre el cuarto y el octavo lugar) con respecto a Londres: 11 contra la decena que se consiguió en la capital inglesa, aunque lejos de los 15 que se lograron en Helsinki 1952 cuando se recompensaba hasta el sexto lugar.

* Teniendo en cuenta los parámetros antes citados, una buena forma de mensurar la actuación en Río con respecto a pasados Juegos sería otorgarle a las posiciones premiadas (podios y diplomas) puntos como en las competencias automovilísticas, dándole ocho unidades al primer lugar y cifras descendentes hasta recompensar con uno al octavo. Así las cosas, en Río 2016 se sumaron 58 puntos, idéntica cantidad que en Londres 2012; la suma marca 48 en Pekín 2008 y 61 en Atenas (seis podios –dos oros- y siete diplomas). El mejor rinde histórico, según este sistema, son los 103 puntos en Londres 1948 aun cuando no se consideraban como diplomados a los ubicados en séptimo y octavo lugar.

* Si se compara mano a mano la actuación de los deportistas que asistieron tanto a Río 2016 como a Londres 2012, hubo 29 competencias coincidentes. En diez de ellas (34,5%) se mejoró la ubicación, en siete (24,1%) se mantuvo y en 12 (41,4%) se empeoró la posición en estos cuatro años. En otras 14 se había participado con otros protagonistas y el recambio tampoco marcó progresos significativos: en seis (42,9%) hubo progresos, en un par (14,2%) no hubo modificaciones y en seis (42,9%) se retrocedió.

* Si extendemos la mirada a toda la delegación que asistió a Río 2016, se debe considerar que se tomó parte de 93 competencias. En la previa se preclasificó a los representantes de acuerdo con el ranking mundial o marca de ingreso en sus respectivas pruebas. En un total de 22 competencias (23,6%) se mejoró el nivel previo; en 45 (48,4%) se mantuvo ese standard inicial y en 26 (28%) hubo retroceso.

* Para entender la real ubicación de nuestros deportistas con respecto al resto de naciones, es bueno establecer el siguiente esquema y dividir en cuatro cuartos a los grupos de participantes de cada prueba deportiva. Así las cosas, los representantes argentinos sólo ocuparon el primer segmento en 11 (11,8%) competencias, a la vez que estuvieron en la segunda mitad del pelotón en 60 (64,6%). Estas cifras comparativas no muestran una evolución sino un leve retroceso con respecto a Londres 2012 en tanto sobre 68 competencias hubo 12 (17,6%) en el primer cuarto de la clasificación y 40 (58,9%) en la segunda mitad.

* Los datos estadísticos recordarán que gracias a la entrada de Isidoro Ibarra y Lucas Massó (reservas de hockey) y de Nicolás Bruzzone (opción para Los Pumas 7s), la delegación total en Río de Janeiro marcó un nuevo récord de participación con 216 deportistas, superando por tres a los 213 que compitieron en Londres 1948. El promedio de edad de la delegación fue de 27,4 años, un leve descenso con respecto a los 27,6 años que tenía de coeficiente el equipo en Londres 2012. La participación femenina ha crecido levemente en los últimos cuatro años con respecto a Londres ya que hubo 74 deportistas (34,3%), un 4,3% más que en la capital inglesa aunque lejos del 42% que viajó a China. Los deportistas nacionales en Río de Janeiro han crecido levemente en cuanto a su proyección futura con respecto al último JJ.OO.: hubo 44 Sub 23 (20,4% de la delegación) contra 25 (18,2%) en Londres 2012, aunque sin alcanzar los 38 de Beijing 2008 (27,7%). Este equipo subió levemente su experticia: 72 de los participantes (33,3%) ya tenían una participación olímpica previa, un número superior al 27,7% en Londres 2012 y 31,1% en Pekín. De los que se reiteraron, el 30,5% (22) han ido a más de un JJ.OO. La polarización siguió siendo extrema. Si hace cuatro años Capital Federal y GBA concentraban el 49,6% de la delegación, ahora los números bajaron levemente ya que hubo 61 nativos de GBA y 38 de CABA, sumando el 45,9% del total. El tercer gran proveedor fue Santa Fe con 30 (13,9%) seguido por la provincia de Buenos Aires con 27 (12,5%), Córdoba con 16 (7,5%), Entre Ríos con 9 (4,2%), Tucumán con 5 (2,3%), Mendoza, San Juan y Santiago del Estero con 4 (1,9%), Chaco, Chubut, Formosa, La Pampa y Salta con 2 (0,9%) y Misiones y Rio Negro con 1 (0,5%). Además hubo seis nacidos fronteras afuera, en Bélgica Brasil, España, Hungría, Suiza y Ucrania (2,8%).

Luego de expuestos estos parámetros se puede establecer que:
* No se cumplieron las expectativas oficiales en cuanto a total de medallas.
* Se consiguió la suma más alta de oros en 68 años.
* Las comparaciones de resultados entre Londres 2012 y Río 2016 no permiten establecer una evolución cualitativa pese al notable apoyo de preparación que dispusieron los deportistas.
* Los equipos nacionales siguen surgiendo de los principales focos urbanos.

Será misión de los responsables de la planificación deportiva de nuestro país evaluar si el plan de acción hasta aquí fue el correcto o si se requiere un cambio de paradigma. Queda claro que es preciso seguir contando (y aumentar si se pueden) con los recursos que hubo en la última olimpíada, pero implementando mejoras profundas en infraestructura, en el fomento de los equipos nacionales y en el desarrollo de talentos.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
‏@EPHECTO

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s