FESTEJOS TODO EL DÍA

La sexta jornada de finales de los XI Juegos Sudamericanos trajo oros para Argentina en todos los turnos: mañana y mediodía (doblete en racquetball), tarde (la ciclista Cristina Greve) y noche (la selección masculina de vóley) para no perder pisada en el medallero general. La nadadora Romina Imwinkelried, plata en aguas abiertas, reconoció que debió pagarse de su bolsillo un mes de adaptación a la altura por falta de apoyo oficial.

000

Mamá bicampeona con su beba, María Victoria.

Después de una jornada como la del jueves 31 de mayo sin oros, el primer día de junio trajo oros en toda la jornada: mañana, mediodía, tarde y noche para que la Argentina sume 19 oros y con un acumulado de 78 medallas (además se consiguieron 27 platas y 32 bronces) se mantenga en el quinto lugar de la tabla de naciones (ver link)

En las primeras horas llegaron los dos primeros triunfos grandes de la mano de dos nacidas en Bolivia, ante representantes locales. María José Vargas, nacida en Santa Cruz de la Sierra hace 34 años, dejó su país en 2014 disconforme por la falta de apoyo pese a haberse coronado campeona mundial juvenil. Majo consiguió un pasaporte express y comenzó a representar a la Argentina. En estos Juegos demostró su cintura para evadir preguntas picantes en las conferencias de prensa y la ductilidad de su muñeca en el frontón para, cerca del mediodía, superar a la (también) local Yasmine Sabja en la final en dos sets y colgarse la medalla dorada en los individuales  y recibir un beso de su beba María Victoria, de sólo 9 meses. Un rato más tarde, ya entrada la tarde y acompañada por Natalia Méndez (otra cruceña de 21 años que también adoptó la ciudadanía argentina), barrió a las dueñas de casa Jenny Daza-Stefanny Barrios para hacer el doblete dorado que amenaza ser inédito triplete áureo ya que entre mañana y pasado competirán en el torneo por equipos.

Al atardecer, la correntina Cristina Grave dio una hermosa demostración de constancia: la esposa del inoxidable Leandro Bottasso y mamá de Ramiro –de 8 años, presente en el Velódromo– consiguió su primera medalla en Odesur 12 años después de su primera participación. La correntina, de 30 años, exhibió su experiencia en la prueba de ómnium (cuatro competencias en el mismo día en la que se van acumulando puntos): Greve estuvo al comando de las acciones al cerrar las tres primeras (scratch, tempo y eliminación). En las vueltas puntuables era superada por la colombiana Yeny Colmenares, pero realizó un ataque final en el último sprint que le permitió superar a la cafetera por un punto (153-152) en el recuento final para cortar una sequía dorada de 24 años de nuestras ciclistas en pista.

El último festejo grande fue bien entrada la noche, gracias a la Selección de vóley masculina Sub 23 que completó un torneo invicto ganando sus cinco juegos clasificatorios y derrotando a Chile en la final por un emotivo 3-2 (27-29, 26-24, 25-17, 23-25 y 15-12) para mantener un registro perfecto de cinco oros en cinco Juegos con este deporte (antes, La Paz 1978, Rosario 1982, Medellín 2010 y Santiago 2014). El plantel campeón estuvo formado por Liam Arreche, Juan Barrera, Gaspar Bitar, Gastón Fernández, Matías Giraudo, Germán Johansen, Ignacio Luengas, Luciano Palonsky, Federico Seia, Luciano Vicentín, Nicolás Zerba y Luciano Zornetta.

La esgrima completó un torneo de ensueño con dos plateadas en las últimas competencias por equipos, producto de sendas derrotas en la definición ante Venezuela: sable femenino (María Belén Pérez Maurice, María Alicia Perroni y Macarena Morán) y espada masculina (Jesús Lugones, José Domínguez, Alessandro Taccani y Agustín Gusmán) para que los tiradores consiguieran 11 medallas en 12 pruebas (3 oros, 4 platas y 4 platas) en un desempeño notable.

La otra plateada del día dejó en carne viva la desprotección de los deportistas que llegaron a Cochabamba: la nadadora Romina Imwinkelried, una de los 264 deportistas de la delegación (49%) que no tiene ninguna clase de apoyo desde el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ver link) exhibió su capacidad táctica y su coraje para completar la dura prueba de 10 kilómetros de aguas detrás de la vencedora, la ecuatoriana Samantha Arévalo. “Rindieron sus frutos los más de 30 días de adaptación a la altura que hice en Cochabamba. Me los tuve que pagar yo porque ninguna entidad me apoyó en mi preparación”, reconoció crudamente la santafesina tras la competencia.

Desde el agua llegaron otros cinco podios, los que proveyó el esquí náutico en el mismo espejo de aguas amarronadas de la Represa La Angostura. Plata y bronce para Ignacio Giorgis en figuras y slálom, respectivamente, bronce en figuras para su hermano Tobías e idénticos bronces para Paloma Giordano en slálom y Violeta Mociulsky en figuras.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s